Hace un mes nos reunimos para presentaros el resumen de actividades realizadas por nuestra asociación en 2023 y adelantaros las propuestas que tenemos previstas para este año. Hoy nos volvemos a reunir de nuevo, pero no solo para escucharnos, sino para dialogar, intercambiar opiniones sobre nuestro sector, y sobre todo para seguir estrechando vínculos entre nosotros y con otras empresas y entidades que sienten la misma pasión por el sector agrario como nosotros.
Cada año somos más empresas las que acudimos a esta cita, y sin duda es un indicador de la buena colaboración que existe entre los asociados, y gracias al formato que decidimos modificar hace dos años, podremos seguir aprendiendo los retos y oportunidades que existen en los diferentes subsectores que conforman nuestra asociación.
En esta ocasión decidimos celebrar nuestra Asamblea General en Murcia para acercarnos a una región agrícola innovadora que lleva más de una década incrementando sus exportaciones de cultivos de alto valor, y de la mano de AgritechMurcia hemos aprendido cómo la colaboración entre empresas de distintos sectores tecnológicos es la clave para producir frutas y hortalizas de alta calidad que son altamente demandadas fuera de nuestras fronteras.
Hace ya cinco años que organizamos la cumbre internacional de Agrievolution en España, en la que por primera vez se hablaba de los cultivos de alto valor y su maquinaria, promocionando nuestro país como líder tecnológico de estos cultivos a nivel mundial. Desde entonces hemos seguido promocionando a nuestro país y sus empresas en organismos internacionales, y en ese tiempo los productores han seguido demostrando que España tiene mucho que enseñar sobre la producción de frutas, hortalizas, vino y aceite de oliva de calidad.
El año 2023 ha cerrado con cifras preocupantes en el mercado, que son el resultado de los distintos golpes que ha sufrido la oferta de maquinaria en este último lustro. Interrupciones de transporte que han retrasado la fabricación o la entrega de pedidos, y costes de materias primas que suben y suben tras la aparición de conflictos bélicos, han causado incrementos de precios en nuestros productos que los clientes tienen que soportar para garantizar la viabilidad financiera de nuestras empresas.
Nos resultaba extraño que hayan tardado tanto en salir a las calles a reclamar soluciones a una situación que ya se antojaba insostenible en su día a día. Incluso llegamos a pensar durante la pandemia que su situación iba a cambiar, que esos héroes que seguían trabajando todos los días para que no fallara la producción agraria iban a ser escuchados, pero lamentablemente no fue así, e incluso se les han puesto más trabas en su trabajo desde entonces.
Nuestra labor es ayudar a nuestros clientes a enfrentarse a estos problemas y aportarles soluciones, pero cuando todo marcha en contra, solo queda que todos rememos juntos en la misma dirección.
Debemos trabajar unidos para proponer cambios de calado en nuestro sector. Es el momento de defender la importancia vital que tiene la mecanización en la sostenibilidad de los sectores productivos, y ya no hablo exclusivamente de la agricultura, sino también de la silvicultura y los espacios verdes.
Resulta complicado entender cómo es posible que durante años se haya llenado el discurso político de la palabra sostenibilidad sin haber considerado los efectos económicos que provocan exigencias medioambientales sin evaluar sus consecuencias. Me pregunto si podemos ya hablar de sostenibilidad insostenible en ciertos sectores económicos, y si es el momento de poner en reposo el complejo marco legislativo europeo para analizar tranquilamente si los objetivos previstos con la adopción de nuevas exigencias son efectivos o no. Lo que está claro es que, de momento, y espero que, por muchos años, la agricultura, ganadería, silvicultura y espacios verdes son esenciales para nosotros, para mejorar nuestra salud y bienestar en todos los aspectos posibles, desde la alimentación básica hasta el descanso en un día de trabajo en áreas verdes de las ciudades.
También resulta extraño entender cómo es posible que investigadores que dedican su vida a proponer cambios orientados al progreso, lleven años intercambiando resultados de estudios complejos y discutiendo en congresos de alto nivel académico sin ponerse de acuerdo en ciertos aspectos, que ni la inteligencia artificial es capaz actualmente de solucionar; para que luego en despachos de Bruselas se establezcan nuevos requisitos, que surgen de la nada, como obligación para poder cobrar unas ayudas económicas, que paradójicamente no sirven ni para cubrir los costes que supone el cumplimiento de los requisitos impuestos.
Nuestro sector lleva décadas digitalizando la maquinaria para mejorar, entre otros muchos aspectos, la rentabilidad de la inversión. Han sido años de una carrera de fondo en la que las empresas no han dejado de presentar innovaciones beneficiosas para todos nuestros clientes, pero cuando no son capaces ni de invertir en máquinas usadas, es momento de pensar en cómo reducir la brecha tecnológica que existe entre oferta y demanda.
Y queríamos mejorar la rentabilidad de la inversión porque también hemos agachado la cabeza cuando en Bruselas nos imponían año tras año cambios que afectaban a nuestros productos y elevaban su coste de producción. Nos hemos querido adelantar al resto de corredores sin darnos cuenta de que al final todos perdíamos porque la demanda es libre y ha optado por invertir en equipos usados.
Este año tenemos que trabajar con ministerios y consejerías para evaluar alternativas al sistema de subvenciones a la inversión en maquinaria. Los efectos de las subvenciones actuales ya los conocemos, y no son positivos, así que cualquier idea y propuesta de mejora será beneficiosa para todos. Tenemos que pensar en que nuestros sectores son deben mejorar en conjunto, e insistir en que el dinero público debe utilizarse como inversión y no como gasto. Que hay que transferir fondos a los que los necesitan para mejorar. Que quizás hay que promocionar el uso en común de máquinas y la prestación de servicios cuando la inversión en equipos nuevos es inviable a corto y medio plazo.
Debemos explicar a los jóvenes que se incorporan a nuestras empresas porqué hemos llegado a esta situación y contar con sus ideas para cambiarla. Estos últimos meses estamos recibiendo muchas propuestas interesantes que tenemos que analizar y que seguro serán un punto de inflexión en nuestro trabajo. Les hemos transmitido nuestra pasión y ahora tenemos que apoyarnos en ellos.
Por ese motivo también es esencial trabajar en la formación profesional y promocionar nuestro sector entre los jóvenes que no nos conocen y que podrán aportar mucho en los próximos años.